La cosmovisión mágica
El aspecto visible del ser viviente, su apariencia y estructura material, concreta y sensible, oculta la verdadera naturaleza de los poderes que lo controlan, que a través suyo se expresan y que incluso vehiculan sus propósitos.Es decir, la hipótesis Gaia afirma que la Tierra se comporta y reacciona como lo haría un organismo viviente. La magia, en cambio, sostiene que es viviente y que posee un espíritu planetario, como por otro lado atribuye a todo planeta y estrella. En el universo creado todo es forma y toda forma es viviente.
El origen de este concepto del mundo, en lo que atañe a la magia occidental, se remonta a los textos herméticos de la fase tardía del Imperio Romano. Estos textos, que tienen por protagonista a Hermes Trismegisto (el tres veces grande), se presentan como diálogos entre divinidades, a la manera de los tantras orientales. Hermes, que es la versión helenística del dios egipcio Toth, deidad que presidía la magia y la escritura, aparece en estos textos con otros antiguos dioses egipcios, como Tat e Isis, la diosa velada de los misterios, así como con personajes divinizados, como Imhotep, sumo sacerdote y mítico médico y arquitecto, que vivió en la primera mitad del IV milenio a.C.